jueves 5 de enero de 2012

Hombre goma

Abrí el cajón del secreter. En su interior, envuelta en una franela, encontré la goma de borrar, tamaño gigante.
La tomé con la mano derecha porque en la otra traía enredada una toalla. Sería un deporte complicado. Fui a la ventana. Como sea, jalé el cordón de la persiana. Los hombres, siluetas de carboncillo frágiles, caminaban con sus trajes por la calle dispuestos a cargar para siempre con la enorme maleta de su tristeza en la espalda. Borré de un tajo el marco y el rechinido me destempló los dientes. Seguí con los cristales y a continuación con un fragmento de la calle. Uno de los hombres me vio con ojos secos. Cara partida por el cansancio. Borré su abdomen: ni gritos ni llanto existieron. Y seguí con la cabeza y los zapatos tupidos de polvo. Como hormigas, bajo la lupa del sol implacable de agosto, los fui desapareciendo. El ejercicio era extenuante. El sudor volvió a brotar en un manantial de malestares y el pánico en el pecho creció, creció. Di vueltas por la casa. Borré la televisión. El radio. Unas fotografías viejas de los amigos desaparecidos y la mujer que me esperó mañanas de parque. ¿Dónde estaría ahora? Eliminé las plantas que padre abandonó entre mis manos egoístas para morir de sed. El piso. Disolví los resplandores del sol destellando a miles de kilómetros a la lejanía. Quedé por último flotando en el vacío. Sudaba llovizna. A la misma velocidad, las endorfinas se multiplicaban perfilándose a la derrota de los días sin suerte. Di un par de rozones con la goma en mis piernas. Ascendí y las costillas desaparecieron junto con el puerto amistoso de clavículas. Golpeé con la ausencia los riñones. Me arranqué de tajo la barba. La memoria me entretuvo muchos gritos. Soy tan ingenuo. Soy tan vulnerable. Hay ocasiones en que no me alcanzan las endorfinas para impedirme, caricatura de hombre, desaparecer.

2 textonautas opinan:

Diana Gutiérrez dijo...

My body is a cage that keeps me
From dancing with the one I love
But my mind holds the key

Arcade Fire.

Kiss

textonauta dijo...

Esa canción es maravillosa, pero su dictado es aún más espectacular. Como lo dije el otro día: no soy consciente de esta idea, que me parece se fundamenta en el gnósticismo. La mente es la llave. Besos.