martes 7 de julio de 2009

Un país ardiente, tres amigos y onanismo

México acaba de ingresar a la excepcional lista de los 10. No, no somos la décima economía más desarrollada del mundo, tampoco ocupamos ese lugar en la clasificación de la FIFA, ni mucho menos representa el número de premios Nobel que este país ha generado. Ese 10 simboliza el sitio que nuestra estimada república ha alcanzado en el escalafón de los lugares más cachondos del mundo.
Según la encuesta de www.askmen.com, las playas paradisíacas, los zócalos de las capitales, retacados de fuentes y sol, al igual que los bares y antros de corte cosmopolita, son el ambiente idóneo para que los habitantes de esta tierra del maíz y frijol dejen en libertad sus fantasías eróticas y, sobre todo, las lleven a cabo.
En la página se explica que una de las delicias de México, es la libertad sexual que se ejerce en las calles. O mejor dicho, que a pesar de que la prostitución es ilegal en nuestro país, en ciudades como Tijuana ésta labor forma parte de la vida cotidiana, y es perfectamente legal, lo que habla de un país abierto, libre de tapujos, e incentivo perfecto para incrementar el deseo de coitos satisfactorios. A su vez, se destaca la repartición de libros de sexualidad por parte del GDF a chicos de secundaria para encausar sus ardores hacia una práctica responsable y gozosa. Síntoma inequívoco de que los pobladores de esta nación les encanta el cachondeo desde pequeños.
Compartimos honores con otros países que por tradición son considerados ardientes. Por ejemplo, Grecia ocupa el lugar número uno, y en la lista se encuentran bien colocados España, Brasil, Italia, entre otros.

Desvarío
Yo tengo mis dudas sobre el ensalce férvido de nuestro país. Sobre todo porque conozco a amigos que continuamente se quejan de la evasividad de las mujeres mexicanas y de sus estándares de exigencia con respecto a la cartera y aspecto físico. No quiero decir con esto que las mujeres mexicanas sean unas superficiales (claro, las hay como también hay hombres así), algunas le ponen mucho ojo a lo de encimita. Claro, ni como ayudar a estos amigos y tienen detallitos que hacen que las mujeres pongan pies en polvorosa.
Uno trabaja de afanador en un supermercado donde cubre con gasas las excoriaciones que le dejó una cirugía reconstructiva en la cara, después de que su cunero en el orfanato se quemó.
Otro más padece de halitosis crónica y emplea una máscara antigases para proteger a los demás de su aliento, aún así le fascina sacar a las chicas a bailar en las fiestas, en especial rock & roll, y lo que más ansía en la vida es poder dar un beso de lengüita, a alguien más que no sea el espejo o los recortes de presentadoras de televisión del Teleynovelas que colecciona.
Otro es dueño de por lo menos diez locales de materia prima para perfumes. Viste trajes tan caros como estrambóticos. Acaba de comprarse una camioneta Hummer. Le encantan los langostinos. Disfruta de escuchar a la gente. Lo he visto obsequiar collares de brillantes a más de tres mujeres. A veces lleva serenata al lado de algún participante de Latin American Idol. Es bebedor. Tiene un tacto impresionante para firmar los recibos de las cenas (en los que se enlistan al menos una par de botellas de champán). Su rostro es afilado. Varonil. Cabello abundante, relamido. La voz gruesa con un tono dulzón al pronunciar la letra s o z: “Hermosa”, “Belleza”, “Corazón”. Su único inconveniente, el único detalle, es su pésimo gusto para las prótesis oculares. No tiene ojos pero se implantó unos con una carita feliz amarilla en la pupila.
Ni hablar, mis amigos no pueden tenerlo todo: cachondez sin suerte, a pesar de escenarios paradisíacos o bares hipnóticos, es igual a onanismo… bueno pero cachondez al fin. O quizá todo lo contrario. No sé.

lunes 6 de julio de 2009

Más sobre Onetti... ¡y qué!

“Yo no soy un creador ni un ‘hombre de letras’. Nada de eso. Soy como Eladio Linacero, el protagonista de El pozo: un hombre cualquiera que escribe en los rincones de la ciudad”.

viernes 3 de julio de 2009

Mi vida en un apunte

"Sin excepción nacemos para el fracaso. La derrota es el destino único de todos. Nadie se salva", dice el viejo escritor triunfante que ya no se levanta de la cama. Le da un sorbo a su whisky, añade: "¿Quién ha tenido el éxito de Napoleón?: la Campaña de Italia, la Batalla de las Pirámides, el Consulado, el Imperio, Jena, Austerlitz y todo lo que gusten. Gran victoria si cortamos aquí el relato. Pero al final Napoleón es Waterloo y Santa Elena. Todos vamos sin pausa hacia el desastre. Toda vida termina en el fracaso."
El silencio de la luna / JEP

miércoles 1 de julio de 2009

Al maestro con cariño

A veces despierto en las mañanas y además del frío y el dolor en los párpados por el sueño escaso, me gustaría encontrar a mi lado —quizá sentado en el sofá o dormido echo bolita sobre el tapete sucio de la estancia— un cómplice de desilusión. Pero en realidad lo único que encuentro allí es un librero flaco, donde se destaca el lomo negro de El Astillero de Juan Carlos Onetti.
Hace un instante leí en el periódico que Onetti cumple 90 años de nacimiento (Montevideo 1909-Madrid 1994) y Uruguay se prepara para festejarlo. Estoy seguro que dicha celebración hará estremecerse en el infierno al precursor del Existencialismo en América. Si en vida desdeñó la gloria que rodea el arte, ahora, desde su estancia metafísica, ese instinto se habrá condensado, a tal grado que el fantasma de Onetti se burla desde allá de nuestra condición de animales obsesionados por la felicidad y el amor, en tanto intercambia escupitajos a la cara con el Diablo.
Siempre sardónico, decepcionado del género humano, pesimista, misántropo, crítico de los críticos literarios, Juan Carlos indaga en los puertos marchitos, en la tristeza, la nostalgia y los sueños rotos para extraer de ellos la belleza de la infamia. Su estilo es igual de desesperanzador, amargo, a veces hermético, que simula una tormenta de tierra negra que araña las fachadas y calles de Santa María (su ciudad mítica) hasta dejarla en escombros. Una vez erosionada, sitúa personajes igual de desmadejados, muertos en vida, a recorrer la ciudad. De esta forma Larsen, el personaje de El Astillero intenta volver a descubrir el amor cuando el tiempo y los errores de antaño le han carcomido las entrañas hasta reducir su esperanza de nueva vida, en herrumbre y polvo de un astillero desolado. Abandona sus ímpetus de amor y toma lo que le queda a la mano: la sirvienta de la mujer que ama. La imposibilidad de alcanzar lo que deseamos.
Quizá alguna mañana encuentre sentado en el sofá a Onetti con sus gruesos lentes, pegada la nariz al Extranjero de Camus o tal vez riéndose de algún boceto de cuento mío que haya dejado sobre el comedor. “Mucho amor, demasiado optimismo, no tienes remedio”, me dirá. Prepararé café cargado, abriré la ventana, fumaremos cigarrillos sin filtro y veremos desde allí a la gente que camina por la calle para adivinar cuál es el deseo que impulsa su caminata, y qué impedirá realizarlo. Festejaremos hieráticos mi hipotético despido del trabajo, la muerte de mi madre, el insomnio y las puertas selladas del optimismo, que se dibujan en la calle a manera de coladeras y argamasa. Se pondrá su sombrero fedora, mirará por la ventana el cielo para calcular cuándo lloverá. Saldrá a caminar por las calles con las gotas repicándole la gabardina. Recogeré la tazas y cenicero y al lavarlos en la cocina, no sé por qué, me echaré a reír: “Onetti, cómo te aprecio”.

viernes 26 de junio de 2009

¿Qué me pasó este día?

Hoy fui a recoger mi pasaporte. Después del periplo que representó su trámite (una disputa doméstica estilo Carver, un estallido depresivo, una expedición a Molino de Rosas con las llantas patinando sobre el pavimento y una mentada de madre a la vida), hoy puedo salir legalmente del país e ir a conocer un mundo acéfalo, carente de sintaxis.
La literatura se finca en la construcción de micromundos habitados por personajes inexistentes, pero reales. Paisajes lingüísticos de reglas y convenciones claras, expresas desde el primer párrafo. Planear un cuento es una lista de buenos deseos confrontado con el mundo real. Eso es excelente. De otra forma, la literatura estaría edificada en el caos, el desorden, la estulticia de la vida real que, como versa el cliché, sobrepasa la ficción —y claro, estos temas existen en la literatura pero ordenados y clasificados de tal forma que se gozan porque allí encontramos aspectos de la humanidad y aprendemos sobre ella; incluso nos reímos de ella—. Debido a esta característica, la vida real a veces se pasa de lanza.
Ejemplo: uno puede tramitar el pasaporte en forma expedita si sus padres no fueron indolentes y lo registraron antes de cumplir seis meses de nacido. Y ello consta en el acta de nacimiento. Si ocurrió de esta manera, la vida es bella y la Secretaría de Relaciones Exteriores le permite la salida del país. Pero si no fue así. Si sus padres olvidaron ponerle nombre durante dos años y no llevaron a cabo los efectos legales para que ud. existiese en el Régimen que sólo conoce de nosotros fechas y números, la expedición de un pasaporte puede ser primero frustrante y después cómico, debido a los requisitos que aquélla institución solicita para hacerle pagar caro a uno los errores de los padres, como es mi caso.
Los documentos extra que usted debe entregar junto al Acta de Nacimiento extemporánea (como es la mía), es decir: cuya fecha de registro es posterior a la del nacimiento, y corroborar en efecto que tal documento no sea falso o esté usurpando la identidad de alguien más o usted tenga una edad distinta a la que presume tener, o ¡lo que sea!… son los siguientes:

Certificado de primaria. Siempre y cuando usted no haya reprobado año y tenga promedio de 9.5. Deberán incluirse fotografías o un video super 8 como evidencia de su participación en la escolta.

Boleta de calificaciones de la primaria. Esto sirve si es usted un personaje de la tercera edad y de que la escuela haya sido incendiada en la Guerra Cristera o capturada por la División del Norte; HACIENDO imposible la expedición de un certificado u otro documento probatorio.

Fe de Bautizo. Certificada por notario público que haya cotejado la fecha de nacimiento con los libros de la parroquia correspondiente. Desde el 2000, se permiten Fe Bautismales expedidas por la capilla de Malverde, si el lacrado de la misma es de oro. Desde abril de 1993 NO se aceptan Fe Bautismales expedidas por la iglesia Davidiana ni mucho menos firmadas por el reverendo David Koresh.

Acta de nacimiento de alguno de los padres. Siempre y cuando ésta no sea extemporánea. También es válida el acta de divorcio o la denuncia de abandono de hogar o de adulterio, siempre y cuando venga firmada por un juez de lo civil. De estar vivo o ser localizable, el padre o madre deberá acudir con el solicitante. Si requiere acceso por la rampa para silla de ruedas deberá tramitar un permiso especial con cinco días de anticipación y pagar ante ventanilla bancaria el formato R-12.

Acta de nacimiento del hermano mayor. Siempre y cuando ésta no sea extemporánea. Incluya por favor un certificado clínico (expedido por alguna institución de renombre) en el que se especifiquen los rasgos genéticos del fraterno.

¿Adivinen cuál entregué?

jueves 25 de junio de 2009

Uso bélico de los recursos naturales

Aviones construídos de agua bombardearon aquella ciudad móvil. Ni las baterías antiaéreas ni los cohetes rastreadores pudieron derribarlos. La victoria llegó únicamente cuando los pobladores trasladaron sus edificios y almenas hasta el corazón del desierto, donde el sol evaporó a los enemigos del cielo. Gloria que una lluvia de esquirlas, misiles cebados y cinturones de seguridad cayendo de las nubes tuvo a bien opacar.

miércoles 24 de junio de 2009

Borrador de deseos inconclusos

El día que pretenda dejar de vivir, me dedicaré a caminar sin rumbo fijo. Llegaré a Alaska a empacar atún. Correré al lado de los canguros en Australia. Deslizaré piedras planas en los estanques del Japón. Quizá haga estallar fuegos artificiales en las cordilleras de Chile. Éste es el mejor suicidio. Sin dramas ni sangre ni compasión: sólo abandonarte a la vida. Hacerlo requiere mayor valentía —y prestancia— que jalar del gatillo o beber cianuro. ¿Por qué los suicidas no salen de las oficinas, del bar, detrás de las faldas de sus errores, y ejecutan su impulso elegantemente?: dejan de pagar impuestos; renuncian a la esposa, al trabajo de lunes a viernes y al café de las nueve de la mañana, para buscarse una vida. ¿Cómo el suicida puede aniquilar algo que apenas es un borrador de deseos inconclusos?